La presión de opinar y la libertad de no hacerlo
- 3 feb
- 1 Min. de lectura

Vivimos un momento de mucha polarización.
Todo exige bando, reacción inmediata, postura pública.
Y no.
No tener una opinión sobre todo no es indiferencia.Es criterio.
Es legítimo no querer formar parte del ruido.
Elegir no amplificar la confrontación.
Darte permiso para pensar en silencio antes de hablar —o no hablar.
No todo merece tu energía.
No todo requiere respuesta.
No todo es tu batalla.
En tiempos de gritos, la calma también es una forma de firmeza.
Si esta reflexión resonó contigo, te invito a escuchar mi podcast En Positivo, un espacio donde reflexionamos sobre aquello que de verdad importa.
Un abrazo,
Lourdes




Comentarios