¿Y si la vida que no planeaste resulta ser mejor?

Hay momentos en los que la vida simplemente no cumple con el plan. No llega lo que esperabas. Una relación termina. Un sueño no se da. Y mientras tratas de entender qué pasó, aparece una pregunta incómoda: ¿y ahora qué?
Después de ciertas decepciones, la tentación es cerrarnos. Protegernos. No volver a exponernos para que no nos vuelvan a hacer daño.
Pero hay algo que a veces olvidamos: cerrarte para que no te duela también puede cerrarte a lo bueno.
Esta semana tuve una conversación muy especial con Erika Ender, cinco años después de nuestra última entrevista. En aquel momento hablamos mucho de reconstruirse. Hoy me encontré con una mujer en otra etapa de su vida. Volvió a apostar por el amor, se casó y ha aprendido a mirar incluso aquello que no se dio de una manera diferente.
Y me dejó pensando en algo: ¿cuántas veces dejamos de intentarlo por miedo?
A veces sufrimos tanto por la vida que no ocurrió, que dejamos de ver la vida que sí está ocurriendo frente a nosotros.
No siempre podemos escoger lo que nos pasa. Pero sí podemos decidir si una decepción, una pérdida o un sueño que no se dio se convierte en el final de nuestra historia… o simplemente en una parte de ella.
Te invito a ver mi conversación con Erika esta semana en En Positivo.
Quizás te recuerde algo que todos necesitamos recordar de vez en cuando: atrevernos otra vez también es una forma de vivir.
Con cariño,
Lourdes




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